

de repente, algún descanso...



No se me distingue, pero sí el pinball de ROCKY.

Unax está en todas las secuencias, pero a veces se sienta.
Miguel Angel y Alfredo.
Estas fotos tienen algo de me recuerda a aquella pandilla de artistas que rodeaba a Sinatra. Alex seria Angie Dickinson.
Julian un poco cowboy medianoche.
Esperando la marca.
Juanan quemado y en la nieve.
Como era mi cumpleaños y nací en NOCHEBUENA, debería ser poco antes de aquella Nevada en CAMPLLOP. Me gusta mucho esta foto. Mi hermano BENJAMÍN parece estar con nosotros pero a la vez en su mundo, flipando con sus cosas. Me gusta lo gracioso de sus manos en forma de cuenco y que adivino en sus brazos las calcomanías, tan de moda entonces. Mi tía Ramona, con ese nombre y ese tipo de chico (luego creció guapísima y ultra-femenina y la llamaron "Moni") agarra el muñeco de la tarta. Era la líder.
Por supuesto, mis padres son y eran muchos más guapos, pero esta foto espontánea de los 70 dice mucho. Miradas potentes, limpias y reveladoras. En aquella Barcelona setentera, “DELS NOU BARRIS”, de conciertos en MONTJUIC, de mi padre en huelga de la MOTOR IBÉRICA, del PSUC... Parece que van a cantar ELS SEGADORS en cuanto mi padre suelte el vino.
El señor mayor, en muletas, a oscuras dentro de un tren donde ya no funciona ni el baño, se cae. Ayudo a la mujer que le ayuda. Me mira con cara de resignación.
Al final nos meten por una rampa que colocan en un tren regional que va a Albacete. Unos imbéciles regionales hasta se molestan de tener que esperar a que entremos en su tren. Pienso en lo que sufrirán quienes vienen, no de otro tren, sino de otro país y se encuentren imbéciles regionales. A mí, el mismo revisor que antes me impedía preguntar y no informaba de lo que pasaba me pide una foto con su móvil. No es un hombre, pienso, es un “ultra-cuerpo”, un vaina con ojos.
En Albacete nos sueltan. Nos meten en otro tren que nos lleva a Alicante. Por ahora tres horas de retraso. Una voz garrula y ordinaria, entre tos y tos, nos dice con tono de superioridad que tenemos tres meses para que nos devuelvan dinero. Pasa la azafata que se equivocaba todo el rato con una bolsa que contiene juguetes de niño en papel de regalo. Alguien lo perdió.
Nos ofrecen, a la una de la madrugada, un bocata de queso barato, un Huesitos (¿por qué un Huesitos?) y un botellín de agua.
El señor mayor tiene que ir al baño, no puede más. Renfe nos deja en Alicante. Se oye un "Rogamos disculpen las molestias" entre tos y tos y risas de una azafata que remata la risa con un "Sólo me ha pasado esto cuatro veces en diez años". Veo la bolsa de juguetes de niño en una esquina tirada. Ni los guardó.
Aquí con la gran Marisol y Ana. Impresionantes. Se nota el buen rollo, eh? Por mucho que queramos estar serios...
Miren y yo en la incertidumbre.